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Según la realidad histórica

Según la realidad histórica

Según la iglesia católica

Según la iglesia católica

Posible Guerra, en 2013, entre Irán e Israel

CLARIDAD DOCTRINARIA

Cristianismo, Paulismo y Catolicismo

Si no entendemos las diferencias conceptuales de estas tres corrientes o tendencias religiosas, no comprenderemos lo sucedido antes, durante y después del Concilio Ecuménico de Nicea I.

El Cristianismo es una religión basada en la vida y enseñanzas de Jesús, aceptándose que fue elegido, ungido (Cristo) por Dios para darnos un nuevo evangelio. Después de la muerte de Jesucristo, sus enseñanzas fueron transmitidas por los apóstoles y demás seguidores desde el Consejo Cristiano de Jerusalén con sucursales en Palestina, Alejandría y Antioquía, predicadas prioritariamente para los israelitas galileos, samaritanos y judíos; y expuesta en dicho concilio por el sacerdote Arrio, quien llevó más de 40 evangelios.

El Paulismo es una religión basada en la vida y doctrina particular del romano mitraísta Saulo alias Paulo o Pablo quien predicaba básicamente a gentiles romanos y paganos. Saulo Pablo, un espía romano, no conoció personalmente a Jesús ni tuvo el privilegio de escucharlo directamente. Por lo tanto, Pablo difunde su propio mensaje personal, impregnado fuertemente de tradiciones paganas y elementos de varias escuelas mistéricas, que veremos más adelante. La iglesia institucionalizada de Pablo fue muy diferente al concepto del reino del cielo enseñado por Jesús. La nacionalidad de Pablo se puede confirmar en Hechos de los apóstoles 22, 25-29.

El Catolicismo es una religión basada en la persona de Jesucristo y en las enseñanzas de Saulo Paulo (Pablo). Católica es una palabra que significa universal. La principal característica distintiva de la Iglesia católica es el reconocimiento de la autoridad y primacía del Papa, obispo de Roma.

En el Concilio de Nicea se aprobó básicamente la doctrina mitraísta de los romanos Saulo-Pablo y de Constantino I el grande.

En esta investigación histórica, por cuestiones estrictamente doctrinales y metodológicas, se hablará de Cristianismo Apostólico para hacer referencia al cristianismo primigenio, defendido por el sacerdote Arrio; y se hablará de Paulismo Católico para hacer énfasis en la religión fusionada en el Concilio de Nicea I, que se impuso a la doctrina arrianista, al ser apoyado por el poder político y económico de Constantino I. Y para hacer referencias a ambos, se usará el termino Cristiandad.

24/12/2012

CRISTIANOS SOLICITAMOS CONCILIO NO.22

TODO LO QUE SE HAGA POR CONCILIAR LAS TRES RELIGIONES, SIRVE PARA EVITAR TERCERA GUERRA MUNDIAL. ES DEBER DE TODOS LOS CIUDADANOS DEL MUNDO APOYAR LA CONVOCATORIA AL C22

Una tercera guerra mundial con armas nucleares y biológicas con la capacidad de destrucción actual, es garantía de extinción de la vida humana y la mayoría de animales y plantas.
Las dos primeras guerras mundiales se dieron básicamente por razones religiosas y económicas. Hay quienes sostienen que nos hemos matado más por creencias religiosas, que por otros motivos.
Las tres grandes religiones capaces de iniciar una guerra nuclear son el Judaísmo, el cristianismo y el islamismo.
Antes del concilio de Nicea I no existía el NUEVO TESTAMENTO, que abiertamente entra en conflicto teológico con el ANTIGUO TESTAMENTO, porque en él se afirma que Jesucristo es el mismísimo Dios, y al divinizar a Jesús en el credo aprobado en dicho concilio, entra en conflicto con los creyentes en Moisés, que no es considerado dentro de las creencias judaístas como el mismísimo Dios, pero sí un profeta elegido por Dios, que aunque hace milagros no resucita.
Al Concilio de Nicea I, los seguidores de Jesús se presentaron con más de 40 evangelios, varios apocalipsis y epístolas, y muchos apuntes sobre la vida y obra de Jesús, considerado otro ungido, elegido por el Dios de Israel, por los apóstoles y demás asociados que lo presentan tal cual lo fue: un profeta enteramente humano.
También se presentaron los seguidores de Saulo alias Pablo, perseguidor de cristianos, que era romano de nacimiento y de formación mitraista como el emperador Constantino I, quien convoca y financia totalmente el primer concilio ecuménico. Dentro del mitraísmo el joven guerrero Mitra es considerado Dios y por lo tanto Saulo-Pablo aprovecha la figura de Jesucristo para exponer su particular doctrina y para ello lo tiene que divinizar.  
Básicamente se presentan dos corrientes teológicas, los seguidores del Cristo humano y los defensores del Cristo Dios. Es decir, los seguidores de la doctrina de Jesús predicadas por los apóstoles; y los simpatizantes de la doctrina de Saulo-Pablo defendida por los gentiles romanos mitraístas.
A los primeros se les conoció como arrianistas, por ser expuesta por el sacerdote Arrio, apoyado por el obispo Eusebio de Nicomedia. La doctrina de Saulo-Pablo fue defendida por el presbítero Atanasio y el obispo Alejandro de Alejandría. 
Sin muchos conceptos teológicos confusos y rimbombantes, en un lenguaje corriente; los arrianistas, populares, del pueblo razo, de antes, durante y después del Concilio de Nicea I, afirmaban que Jesucristo: 
«No era el mismísimo Dios, era un hombre elegido por Dios para una misión divina; no era el único Hijo de Dios, era un hijo de Dios como todas las criaturas vivientes de la Tierra; no era UNO con el Espíritu Santo, por el contrario el Hijo, el Padre y el Espíritu Santo eran tres conceptos diferentes dentro de la doctrina arrianista; no era un ser con dos naturalezas: humana y divina, era un humano hecho de carne y huesos, muy espiritual y adorador de la divinidad; no fue engendrado por el Espíritu Santo, fue engendrado por José y María, sus progenitores terrenales; no era Dios encarnado en humano, era un espíritu superior a muchos hombres que había encarnado en este mundo; no era adoptado por Dios, era hijo legítimo de María y José; no hizo milagros, sino que con sus brigadas de salud hizo curaciones extraordinarias, casi milagrosas para su tiempo».
Teniendo en cuenta las doctrinas arrianas, que no aceptaban la divinización de Jesucristo, hoy, diciembre 22 de 2012, podemos decir, si me lo permiten de una manera retrospectiva, que los primeros arrianos fueron: la señora María, su madre; José, su padre; todos sus hermanos, tíos, tías, sobrinas, sobrinos, primas y primos, vecinos y compañeros de escuela que lo vieron crecer como un humano.
Otros arrianos, es decir, otros que podían certificar la naturaleza humana de Jesús, fueron sus discípulos y los que lo conocieron como adulto, que escucharon sus prédicas y lo vieron sufrir durante la crucifixión como cualquier ser terrenal, sin ningún poder sobrenatural.
Y por supuesto el más “arriano” de todos fue el propio Jesucristo, que nunca se atrevió a decir que él era el único hijo de Dios y que su madre era la «Madre de Dios» ¿Se imagina la reacción, de cualquier amigo o vecino, si le hubiera escuchado decir, que él era, el único hijo de Dios; que él era, el mismísimo Dios;  que el Padre, el Espíritu Santo y él, eran una misma persona, y que, por ende, su madre era la Madre de Dios? Mínimo, le hubiesen preguntado: ¿Y nosotros, qué somos? ¿Acaso, Dios es de carne y hueso como tu madre? El resto de posibles preguntas, imagínelas.
Y en cuanto a María, la madre de Jesús, un cristiano (arriano) perteneciente al pueblo, clase humilde, afirmaba:
«María, después de parir a Jesús, no continúo siendo virgen por siempre. María era virgen cuando se casó con José y, mediante acto sexual, perdió la virginidad, quedó embarazada y dio a luz a un varón a quien se le dio el nombre Jesús. María la madre de Jesús no es la madre de Dios; María es la madre de Jesús y es una hija de Dios bendecida por concebir un hijo de promesa divina.»
Constantino I, es quien tiene todo el poder militar, político y económico, él es quien preside y financia totalmente, él es quien ordena la persecución cristiana o no, de hecho, varios de los asistentes tenían las marcas físicas de torturas, realizadas por soldados romanos, el peligro que el emperador echara a los leones a todos los asistentes no era descartable del todo, en caso de que Constantino no hubiese logrado su objetivo de fusionar su particular religión, y el cristianismo.
Luego de varios tímidos debates, se acordó el siguiente credo niceno:
"Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, el unigénito del Padre, esto es, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho, en el cielo y en la tierra; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, se encarnó y se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos y volverá para juzgar a vivos y a muertos. Y en el Espíritu Santo.
A quienes digan, pues, qué hubo cuando el Hijo de Dios no existía, y que antes de ser engendrado no existía, y que fue hecho de las cosas que no son, o que fue formado de otra substancia o esencia, o que es una criatura, o que es mutable o variable, a éstos anatematiza la iglesia." Este segundo párrafo del credo es un evidente rechazo y derrota de las afirmaciones arrianas, con fuertes amenazas.
 Destacados teólogos y prestigiosos profesores de religión, de las más importantes facultades de teología del mundo, sostienen que lo que se compiló en el Concilio de Nicea I es, básicamente, la doctrina de Saulo Pablo, muy distante de las enseñanzas de Jesucristo. Es CATOLICISMO PAULINO CONSTANTINIANO.

Para saber lo que realmente sucedió en el Concilio de Nicea I haga clic en
 http://www.monografias.com/trabajos-pdf5/concilio-nicea-i/concilio-nicea-i.shtml
 En este prestigioso sitio Web puede descargar gratis el trabajo sobre este tema.